Pocos estudios reflejan la relación entre la población migrante y refugiada con los actos suicidas, y es que esa soledad, la situación de aislamiento, sensación de falta de futuro y situación económica desfavorables, crea en estas personas una desestabilización de la salud mental. De hecho se ha podido observar un incremento del 24,3% de suicidios en la población migrante residente en España entre 2018 y 2021
¿Estamos mirando para otro lado? ¿Lo estamos tendiendo en cuanta en los programas de prevención
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