Beber suele ser una vía habitual para calmar el malestar, para sentir un poco de alivio después de un mal día o una mala racha, pero, ¿ es esta una buena opción si se tienen problemas psicológicos?
El alcohol funciona como cortina de humo, mientras que reduce la capacidad de pensar y reevalua la situación, también reduce el rendimiento laboral, empeora la convivencia familiar y la salud física. Por lo que, ¿son los efectos a corto plazo lo suficientemente beneficiosos como para que rente afrontar todas esas consecuencias negativas?
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