miércoles, 10 de abril de 2024

La obsesión del espejo

 La sobrevaloración de lo físico puede conducirnos a no aceptar nuestro cuerpo, a verle más como un enemigo que como un amigo. Convertida la propia imagen en un “agente estresante”, todo se distorsiona, y se producen diferentes desequilibrios psicológicos como:

1. Inseguridad y miedo al rechazo: al sentirnos inseguros por nuestro físico y creer que los demás no nos van a aceptar, evitamos el contacto con otras personas y no tenemos relaciones positivas.

2. Masoquismo narcisista: es el síndrome de quien sufre ansiedad al exponerse ante la mirada de los demás y se “machaca” continuamente con dietas draconianas, ejercicios extenuantes e, incluso, cirugía, tratando de conseguir un cuerpo ideal para que todos le envidien.

3. Trastornos psíquicos graves: la obsesión por la imagen puede originar trastornos psíquicos muy graves como, por ejemplo: depresión, anorexia y bulimia e, incluso, dismorfofobia (la persona afectada llega a creer que tiene deformaciones físicas importantes).



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